2: Conociendo al Perro

Para leer la versión en inglés, ir a: https://valkanae.wordpress.com

 

¿De qué forma se debe tratar un Perro si nunca has visto uno?

Los enfermedades mentales pueden tener muy poca relación con nosotros si no tenemos una historia familiar o un miembro de nuestro círculo social que convive con ellas. Yo no podía ser más ignorante sobre el tema hasta que conocí al que fue mi novio y, para mí, hablar de trastornos anímicos era casi un concepto tan foráneo como el entablar un tema de conversación sobre extraterrestres.

Yo nací en una familia donde habitaban cuatro adultos y me sentí protegida, segura y querida casi la mayoría del tiempo. Nuestro problemas, cuando mi papá dejó el alcohol diez años antes de mi nacimiento, se basaban más en crisis de tipo económico que a nivel intrafamiliar. Crecí para convertirme en una niña muy vivaz, locuaz y feliz (con niveles de serotonina más altos de lo normal) y me rodee de amigos que tenían ánimos e intereses parecidos a los míos.  En el momento de entablar una relación con mi ex, había leído una o dos veces sobre la depresión en el colegio y hasta allá llegaba mi conocimiento. No fue una ignorancia deliberada…sólo creo que las personas se interesan y eligen sus tópicos favoritos acorde a la relación que éstos tienen con su vida cotidiana.

Entonces al momento de ver cara a cara al Perro, desconocía completamente  qué era y cómo debía de tratarlo, lo cual me generó mucho miedo. No era porque le tuviera miedo a mi ex-pareja sino porque era inexperta en el manejo de montañas rusas, cambios anímicos y en hacer que la relación funcionara aun cuando el canino me respirara incesantemente en el oído. Recuerdo bien que uno de los errores más grandes que cometí al descubrir a este can gris conviviendo con mi pareja fue no haberme tomado el asunto con seriedad. Me repetía constantemente, “Okay, todos tenemos nuestros defectos y cualidades y estoy segura de que Eduardo no escogió tener depresión entonces lo mejor es dejarlo fluir”.

Mal. Completamente erróneo.

Ahora pienso que la primera cosa que debería haber hecho era haber investigado y haberme informado (no entiendo cómo lo dejé pasar si mis profesores me han sacado callos enfatizando en investigar cuando se desconoce). En fin, sólo exploré meses después cuando me encontraba desesperada por encontrar una solución a todas aquellas peleas que tenían su base en sus molestias caninas. Para agregar a la confusión, me reconfortaba pensando que quizás, sólo quizás, su depresión era algo “estacional”. “Claro, su depresión no es una forma normal de desilusión pero puede ser algo que simplemente llego de manera ocasional y de esa forma desaparecerá”.

En esta desesperanza estacional en la que mi pareja se encontraba, aun cuando no me tomé un esfuerzo para investigar más a fondo, sentía la necesidad de ayudar. ¡Levantémosle el ánimo! ¡Ayudemos a que pueda saltar de su hoyo negro a mi forma chévere de ver la vida!

Y en uno que otro mes estoy segura de que fue así.

Sentirse enamorado, tener a alguien con quien compartir tus problemas y tus alegrías; encontrar a esa persona que hace que cada conversación esté llena de comprensión y sorpresa….todo eso reduce las visitas del Perro. La ilusión está en que nosotros esperamos que cuando una alternativa funciona, esta es el camino y la solución que siempre debemos tomar. Y, seguramente, si sigues repitiendo el mismo estimulo (amor y compresión), vas a poder encontrar la solución completa a sus problemas.meeting 1

La realidad me pegó duro de nuevo cuando en una de sus recaídas, decidió raparse todo su pelo y quedar completamente calvo:

“Necesitaba cambiar algo en mí. Me molestaba mucho ver lo harto que estaba de esa persona que miraba al espejo”.

Después de eso, siempre reaccioné con disgusto cuando él me comentaba que estaba pensando en cortarse su pelo de nuevo porque no se sentía a gusto con como se veía. Para mí, dicha acción era un simbolismo doloroso de cómo el Perro podía tomar control sobre mi pareja y reducir sus bonitos rasgos en algo extraño, desconocido y feo.

Pero nunca le dije eso.

De todas formas, jugar a la terapeuta amorosa no sólo no iba a solucionar la enfermedad, sino que podría transformar nuestra unión en una relación retorcida tipo paciente-terapeuta. Y además no debería haber sido tan egocéntrica como para creer que yo era suficiente, y además, era la solución a su depresión. La depresión toma mucho más que eso porque el amor, me di cuenta mucho después, no puede remediar la ausencia de voluntad y la incompetencia extrema que siente una persona consigo misma. Esto es un problema que exige tener un cuidado especial, profesional, y no solamente consejos cursis de la novia (por más lindos que sean).

Finalmente, uno de los detalles más fundamentales que hice de lado hasta hace muy poco ( y que suele pasar con los familiares de pacientes con enfermedades mentales) es la importancia que tiene un hogar estable en el proceso de recuperación. Al principio, cuando conocí a su familia, me pareció que eran una base muy fuerte que estaban apoyando completamente su proceso y que su depresión era más que todo un producto de un desequilibrio químico y de pensamientos negativos. No obstante, cuando mire un poco más detalladamente, no sólo encontré que tenía una larga historia familiar de enfermedades mentales entre sus parientes (uno de los cuales trató de suicidarse hace unos meses) sino que también su núcleo se encontraba constantemente afligido por infidelidades, tristezas, rabia, peleas y rivalidades.

Para una persona que tiene cualquier tipo de enfermedad mental, incluyendo la depresión, la necesidad de salir adelante debe provenir de la parte más íntima y privada de tu vida: la familia. Nuevamente, el amor acá no es suficiente y aunque tus parientes quieran apoyarte y hacer lo mejor por ti, las bases familiares necesitan ser funcionales para afrontar el proceso con fuerza y valentía. Los conflictos entre éstos no sólo pueden prolongar y empeorar la depresión sino que también pueden ser vistos como uno de los orígenes más profundos de la depresión. En el caso de mi ex, después de un tiempo encontré una correlación directa entre la intensidad de su depresión y los conflictos entre sus padres.

Entonces me pregunté nuevamente: “Si no sabes qué es lo que rodea al Perro, ¿cómo vas a entender su existencia y su solución?

Advertisements